Desde los máximos conseguidos hacia finales
de junio en la zona de 1264 dólares el precio
del oro ha descendido hacia los mínimos vistos
la semana pasada en 1175 dólares. Este ajuste
de más del 7% si bien resulta profundo para
lo que la tendencia alcista del metal nos tiene
acostumbrados, no ha conseguido generar un quiebre
bajista que permita especular con mayores caídas.
Todo lo contrario, los precios se han ubicado cerca
de soportes de sustento alcista de mediano y largo
plazo, que parecen en principio, resultar reconocidos
como tales y avalar de este modo la continuación
de la tendencia mayor.
En términos Fibonacci (porcentajes de retroceso
que utilizamos para mesurar el tamaño de
las correcciones menores o intermedias dentro de
una tendencia alcista) y entre máximos y
mínimos, las cotizaciones han erosionado
entre el 38.2% y el 50% de la suba anterior. Adicionalmente,
encontramos que los pisos vistos hacia mediados
de mayo en 1165 dólares luego de los techos
ortodoxos de 1249 dólares, se han mantenido
a una distancia mínima pero suficiente con
respecto a las últimas caídas que
no han logrado quebrar los soportes de 1175 dólares.
Por su parte la mayoría de los osciladores
de precios y los indicadores matemáticos
han alcanzado durante la última semana niveles
extremos de sobreventa solo comparables a los ajustes
de grado mayor experimentados tanto en febrero pasado
como en abril del 2009. Demasiados indicios que
nos llevan a suponer que durante los próximos
meses la cotización del oro intentará
nuevamente transitar por terreno de nuevos máximos
históricos, con la comodidad que lo hizo
durante los anteriores trimestres.
Para calcular de las potenciales extensiones alcistas
que desplegará el oro dentro de nuestro escenario
de mediano plazo nos valdremos de las extensiones
registradas en los anteriores impulsos de mayor
grado que correspondieron a las ondas alcistas 1
y 3. Cada uno de estos rallys ha tendido siempre
–internamente- al principio de igualdad de
ondas, siendo en términos aritméticos
el segundo un 11% más extenso que el primero.
En términos logarítmicos sin embargo
la onda 3 no resultó tan vigorosa como la
onda 1 ya que recorrió poco más del
90% de la suba inicial. Es por ello que mientras
los objetivos óptimos para el próximo
trimestre se ubican en 1352-1359 dólares,
los objetivos máximos se sitúan en
torno a 1400-1406 dólares, ya para fines
del 2010 principios del 2011. En 1352-1359 dólares
las cotizaciones recorrerán el 100% del primer
impulso. En estos niveles y en términos logarítmicos
la suba en onda 5 se extenderá cerca del
61.8% del avance registrado en la onda 1. Sin embargo
no debemos descartar ya que el presente impulso
alcista pertenece a un impulso mayor también
en onda (5), que a su vez cerrará todo el
superciclo alcista iniciado hacia comienzos del
2000 cuando el metal cotizaba por debajo de los
300 dólares, que el importante techo adquiera
un carácter extendido y logre proyectarse
dentro del próximo semestre hacia los objetivos
extremos que ubicamos en 1399-1406 dólares,
donde la onda 5 igualará a la onda 1 y el
logaritmo natural de dicha onda 5 alcanzará
una proporción del 77.4% con respecto a la
onda 1.
Es por ello que dentro de las próximas semanas
y superada la barrera de los 1200-1226 dólares
quedará confirmado que el piso visto semanas
atrás en 1174 dólares ha conformado
el final de una corrección irregular en plano
expandido, etiquetado en el gráfico de corto
plazo como onda 4 de (V). Bajo este esquema alcista
un primer objetivo de corto plazo puede resultar
la zona de máximos conseguidos en 1264 dólares
y posteriores consolidaciones por arriba de 1226-1249
dólares marcarán el camino hacia los
1300 dólares.
EL COBRE FRENTE A UN MAYOR POTENCIAL ALCISTA.
Si bien dentro de las excelentes perspectivas de
inversión que reúnen la mayoría
de los metales y ubican al oro en la parte superior
de nuestras preferencias, el potencial del cobre
se destaca por encima de la mayoría de los
commodities con proyecciones que oscilan entre el
12-13% para el corto plazo y 30% de suba para el
mediano plazo.
Este escenario extremadamente alcista surge del
retrazo relativo frente a la mayoría de los
metales que encuentra al cobre bien por debajo de
los máximos obtenidos hacia comienzos del
2008 y comienza a ser revertido. Mientras las cotizaciones
del oro transitan libremente por arriba de antiguos
registros máximos y el precio de la plata
se ubica levemente por debajo del record conseguido
tanto en el año 2007 como en el 2008, el
cobre, luego de registrar un meteórico avance
en el 2009, ha aprovechado las últimas correcciones
de los metales para mantenerse bien por debajo de
los máximos alcanzados hacia fines del año
pasado. En términos Fibonacci la corrección
entre los techos verificados hacia comienzos del
presente año y los mínimos vistos
a principios de junio último ha erosionado
el 38.2% de la suba previa. Mientras que las correcciones
vistas en los metales durante las últimas
semanas han colocado tanto al oro como la plata
muy próximos a sus respectivos valores mínimos
alcanzados hacia comienzos de junio, la cotización
del cobre se mantuvo bien por arriba de los pisos
de 272 dólares y las reacciones alcistas
vistas hacia el viernes de la semana pasada lo han
ubicado bien por arriba de los 305-311 dólares,
rompiendo valores considerados -en nuestros informes
diarios- como las primeras resistencias confirmatorias.
Este metal que durante el 2009 resultó el
gran ganador de la suba experimentada por los commodities
a partir del piso verificado en el 2008 presenta
amplias probabilidades de replicar dicha actitud,
más teniendo en cuenta que los récords
alcanzados por el cobre, distan de los valores actuales
que condicionan el precio del oro, ubicándose
para el caso del cobre en los niveles de 427 dólares,
30% más de lo que vale actualmente. Entre
los importantes pisos conseguidos hacia finales
de diciembre del 2008 en 124 dólares, que
dieron paso a un avance anual del 130%, hasta los
máximos vistos hacia comienzos del presente
año por arriba de 350 dólares, las
cotizaciones han desarrollado una secuencia alcista
completa compuesta por cinco impulsos menores. La
corrección posterior que erosionó
el 38.2% dibujó un patrón contratendencial
en tres impulsos menores, los que conformaron a
su vez un movimiento mayor completo identificado
como de carácter irregular en plano expandido,
cuyos máximos internos se proyectaron ligeramente
por encima de los techos ortodoxos del mercado conseguidos
hacia comienzos del 2010 .
Luego de la corrección verificada hacia el
primer semestre del 2010, que mantuvo las cotizaciones
fluctuando entre los máximos de 360-350 dólares
y los pisos de 284-272 dólares, creemos que
el potencial alcista mínimo para el cobre
se ubicará en torno a los 120-130 dólares
para los próximos meses, el cual llevará
la cotización del mismo hacia los niveles
superiores a 410-420 dólares, donde se encuentran
los máximos históricos de este metal
y conforman importantes resistencias. Superada esta
barrera deberemos comenzar a analizar en forma mas
detalla los objetivos alcistas finales del presente
impulso que se perfila ahora como una onda 3, cuyas
ganancias se extenderán entrado ya el año
2011 y cuyo precio se separará finalmente
de futuras correcciones que afecten a metales más
contra cíclicos. Teniendo en cuenta que tanto
el oro como la plata inician subas que distan de
dar comienzo a un ciclo impulsivo sino que son vistas
como el último movimiento alcista antes que
un gran superciclo de mayor grado quede completo,
el presente avance del cobre representa dentro de
nuestro glosario de movimientos tendenciales, el
inicio de una prolífera suba en fase intermedia
y por lo tanto constituye una de las recomendaciones
más atractivas dentro del portafolio de inversión
en metales.